Conviene que, llegados a este
punto de nuestra exposición, aclaremos por qué venimos
llamando a la clase social que dirige este proceso (y a través
de él se convierte en dominante y hegemónica en
el Pais Vasco) burguesía vasco españolista y
a su núcleo y élite, oligarquía industrial
y financiera vasco españolista. Se trata de una
de las claves para la comprensi6n del llamado "problema vasco".
Solozábal ha descrito
y documentado en El primer nacionalismo uasco la impresionante
marea de feroz antivasquismo que recorre España en 1876
reclamando la abolición de los Fueros vascos. Alberto Ciaurriz
en su obra La abolicón de los Fueros vascos a través
de la v(Editorial Auñamendi, San Sebastián,
1976) recoge una selecci6n de 280 artículos de
prensa cuya lectura debería ser obligatoria para los periodistas
españoles antes de encargarles que escriban tonterías
sobre el "fanatismo" vasco. Como botón de muestra
he aquí unas frases del artículo titulado. "Después
de la guerra", de El Correo Militar del 7 de marzo
de 1876:
"La campaña ha
terminado, la insurrección carlista dió fin... Nadie
puede desconocer que la ocupación militar del país
rebelde por un largo período de tiempo es una consecuencia
lógica y natural, como medida preventiva y hasta política...
el territorio que ha de ocuparse necesita por lo menos un ejército
de 50.000 hombres para que llene verdaderamente su cometido...
El cuerpo de ocupación es indispensable, y por lo tanto
opinamos que debe sostenerse exclusivamente a costa de las provincias
rebeldes, es decir, viviendo sobre el país, pues hallamos
muy 1ógico y natural que quien a ello dió lugar
pague también las consecuencias; además la misión
del gobierno no debe concretarse a someter al país dos
veces rebelde... debe asimismo imponerle un duro y terrible escarmiento,
del que conserve un perenne recuerdo, reducirlo, en una palabra,
a la impotencia, que así lo exige la tranquilidad patria:
salus populi suprema lex... creemos que no faltarían voluntarios
para el caso, pues el cuerpo de ejército que tal misión
tuviera debe, a nuestro juicio, atendérsele como en campañia,
abonándole pluses, raciones y cuanto pueda contribuir al
aumento de todo género de comodidades, a costa, por supuesto,
de los rebeldes... Podría de esta manera establecerse allí
un verdadero campamento militar que sirviera para la escuela práctica
de la guerra, construyendo toda clase de obras de fortificación
de campaña, siempre a costa del país" (40).
Todavía en las Cortes
españolas que discuten la abolición de los Fueros
la burguesía vasca, que había militado durante la
guerra en el bando contrario a los carlistas, reacciona a través
de sus representantes defendiendo los Fueros. Pero en el proceso
de aplicación de la ley abolitoria su fuerismo pasa de
ser ."intransigente" a ser ".transigente".
Y cuando la oligarquía industrial y financiera vasca se
da cuenta de la herramienta que para defender sus intereses van
a suponer los Conciertos Económicos y que puede controlar
las Diputaciones y a través de ellas los impuestos que
tendrá que pagar, arroja de sí la "tentaci6n
vasca" y se hace españolista aunque conserve de forma
retórica la máscara de fuerista con la exclusiva
finalidad de no abandonar esa bandera en otras manos.
Javier Corcuera lo ha dicho
lapidariamente en las conclusiones de su obra Origenes, ideologfa
y organización del nacionalismo uasco 1876-1904 (Siglo
XXI de España editores, Madrid, 1979):
"A medida que se afianza
el sistema político canovista y, por otro lado, se desarrolla
sin obstáculos la industrialización vizcaína,
el precedente fuerismo intransigente va quedando marginado de
la vida política. La alta burguesía minerosiderúrgica
ha encontrado en el caciquismo y en la corrupción electoral
un sistema idóneo para monopolizar la representación
política de Vizcaya y el gobierno de su Diputación
y principales ayuntamientos, gracias a lo cual puede beneficiarse,
prácticamente en exclusiva, de los conciertos económicos.
La consolidación económica
y política de esta burguesía monopolista supone
su abandono de todo planteamiento fuerista, para convertirse en
uno de los más firmes puntales del sistema de la Restauración.
En la medida en que su mercado y su capacidad de terciar en la
política son estatales, sus planteamientos eran nacionalistas
españoles."
(41)
La oligarquía industrial y financiera vasca se convierte asi en vascoespañolista. Sus intereses le han empujado a abandonar un papel histórico que estaba en sus manos intentar llenar: dirigir a la burguesía vasca como clase social constructora de un Estado capitalista nacional vasco moderno. Pero tampoco va a usar su potencial desempeñando el otro posible papel de burguesía nacional española constructora de un Estado capitalista nacional español moderno. Ello habría supuesto el riesgo de intentar una reforma agraria en España. La oligarquía industrial y financiera vascoespañolista va a escoger otro camino: va a sellar lo que diversos autores han llamado la Triple Alianza. Con la aristocracia terrateniente y financiera castellanoandaluzaextremeña y con la burguesía textil catalana configurando el bloque de clases dominante español que dominará el régimen de la Restauración alfonsina y, tras el paréntesis de la II República, utilizará la rebelión franquista para conseguir otros 40 años de hegemonía.
La oligarquía vascoespañolista
conseguirá que esa Triple Alianza fuerce al Estado español,
por ella hegemonizado, a adoptar una política proteccionista
(cuya máxima expresión es el arancel de 1906) que
le permite apoderarse monopolísticamente del mercado siderúrgico
español. Hay que ser objetivos: la política económica
y social del bloque de clases dominante español (del que
la oligarquía vascoespañolista llega a ser
pieza clave) ha producido hambre, miseria y brutal explotación
para las masas vascas y las masas españolas. Pero ha sido
un éxito para ese bloque y para esa oligarquía:
cien años de hegemonía, de acumulación capitalista,
de disfrute de la riqueza y el privilegio.
La Banca vasca (cuyo desarrollo simultáneo a la industrialización explica que empleemos siempre la expresi6n "oligarquía industrial y financiera") ayuda a la penetración que esa oligarquía hace en otros sectores geográficos y económicos del Estado español.